viernes, 9 de diciembre de 2011

Elizabeth Palmeiro Casado, esposa del espia Ramon Labañino Salazar

Elizabeth Palmeiro Casado

http://www.mujeres.cubaweb.cu/TESIMONIOS/Elizabeth.htm

Señoras y señores miembros del tribunal, invitados aquí presentes:

Me llamo Elizabeth Palmeiro, soy cubana, tengo 36 años y soy graduada de Lenguas y Literatura Inglesa en la Universidad de La Habana. Estoy casada hace 12 años con Ramón Labañino Salazar con quien tengo 2 hijas pequeñas, Laura de 9 años y Lizbeth de 5 años.

Debido a la política hostil y cruel que por más de 42 años el gobierno de EE.UU. ha mantenido hacia mi país, mi esposo, al igual que otros buenos cubanos, tuvieron que partir un día de su hogar y del amor de su familia para cumplir con la misión más importante que se le puede dar a un hombre, defender a su patria de agresiones preparadas en el exterior y que en estos años de Revolución han causado la muerte y el sufrimiento de miles de cubanos y cubanas.

Nos casamos plenos de amor y con miles de planes sobre nuestra vida futura en común. Siempre estuvo en nuestros sueños, el formar una linda familia educada en los principios y valores que sólo en una sociedad tan justa como la nuestra se pueden aprender: el amor a la patria, la solidaridad humana, la educación en las mejores virtudes y tradiciones históricas y sociales.

Eramos una pareja feliz con muchos proyectos, que un día se tuvieron que cambiar por su decisión de ir a cumplir misiones de autodefensa de la patria. No obstante, decidimos cumplir nuestros sueños de tener hijos, aun en tan difícil condición de soledad, porque Ramón se debía ausentar en etapas prolongadas.

Hoy las mujeres aquí presentes podrán comprender lo que significó para mi realizar el embarazo y recibir a mi primera hija sin la presencia del padre que la engendró con tanto amor. Ramón sólo pudo conocerla al año de nacida, en sus 9 años de edad sólo ha compartido con ella 13 meses. Tampoco pudo compartir conmigo el embarazo de nuestra segunda hija, aunque sí la conoció recién nacida, pero desde que tenía año y medio nunca más ha podido disfrutar de su sonrisa, ya que en septiembre de 1998 fue detenido por el delito de tratar de evitar acciones terroristas contra nuestro país.

Ha resultado muy difícil llevar adelante mi familia en medio de tanto dolor, he trabajado y educado a mis hijas en condiciones emocionales muy duras, pero el ejemplo digno de su padre y la confianza en la justeza de nuestra lucha me ha dado las fuerzas necesarias para educarlas y brindarle además amor y atención a Aili, la hija mayor de Ramón de su anterior matrimonio.

Mi esposo y sus cuatro compañeros han permanecido prisioneros en las entrañas del imperio en condiciones extremas de confinamiento, soportando 17 meses en celdas de castigo sin haber cometido indisciplina alguna, manteniéndose 27 meses sin comunicación con sus seres queridos y hoy separados entre sí, en prisiones muy distantes unas de otras, pero unidos por el amor de su pueblo que los reconoce como lo que son, héroes.

No sólo mi familia se ha visto trunca por la ausencia de uno de los baluartes principales. Olga y René han pasado muchos años separados en sus 20 años de matrimonio, también han sido afectados los planes de realizar su familia Adriana y Gerardo, Fernando y Rosa Aurora, y todo esto porque una política hostil y absurda nos ha obligado a preparar a hombres para que realicen estas misiones y que sean capaces de renunciar a todo, a su familia, a su hogar materno, al amor de sus hijos y de sus esposas.

Si esta política no existiera, René, Antonio, Gerardo, Fernando y Ramón, nunca hubieran tenido que alejarse de su patria y de su familia.

Si esta política agresiva de la extrema derecha no hubiera influido en el amañado juicio realizado en Miami, esos hombres estuvieran hoy junto a sus madres, hijos y esposas que tanto lo necesitamos y hoy Gerardo y Fernando estarían cumpliendo diversas tareas en nuestra sociedad. Ramón desde su posición de economista estaría aportando sus conocimientos al desarrollo del país, René, sin dudas, estaría haciendo realidad sus sueños de seguir volando y Antonio seguiría forjando el porvenir como ingeniero civil.

Tuve la oportunidad de participar en dos de las sesiones de sentencia realizadas en Miami, no así en la de mi esposo y dos de sus compañeros, por ser víctima de una injusta dilación en el visado que me impidió vivir esos momentos junto a él, después de estar 3 años y medio sin vernos, pero la experiencia vivida en la Corte me permitió conocer en carne propia lo injusto de ese proceso judicial por haberse celebrado en esa ciudad controlada por la mafia cubano americana que impuso cadena perpetua a 3 de ellos y largas penas de prisión para los otros dos.

A pesar de esto puedo decirles que vi a un Fernando gigante en su autoridad moral, que con voz atronadora envolvió aquella sala con sus verdades y a un Antonio con su discurso humano y pleno de amor pero firme, que me permitió comprender cuán grande son estos hombres que hoy se encuentran injustamente encarcelados.

Si esta política no existiera Adriana y Gerardo, Rosa Aurora y Fernando estuvieran formando y educando una familia producto del amor. Laura, Lizbeth y Aili junto a Ramón, Irmita e Ivette junto a René y Tonito al lado de Antonio.

Si esos hombres valientes y dignos no hubieran tenido que partir un día y dejar sus hogares, sus esposas fuéramos muy felices, mujeres plenamente integradas y profesionalmente realizadas por contar con la cooperación de ellos, sueño este que hemos tenido que aplazar las que tenemos hijos y hoy los criamos y educamos sin su compañía.

Por eso desde este tribunal yo denuncio la política del gobierno de EE.UU. que permite que un grupo reducido pero económicamente poderoso de terroristas radicados en la Florida intenten por todos los medios destruir nuestro programa social independiente y justo para todos.

Y desde aquí reafirmo mi decisión y la del resto de los familiares, de no claudicar en esta lucha. Aquí nos mantendremos firmes al lado de nuestro pueblo y del Comandante en Jefe, seguras de que más temprano que tarde René, Gerardo, Fernando, Antonio y Ramón, volverán.

Gracias.
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Elizabeth Palmeiro Casado
15 #959 #302  e/ 8 y 10,Vedado,Plaza, Ciudad de la Habana
Teléfono: 8311117
por 

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