miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ismary Barcia Leiva, Escriba de Castro

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Escrito por: Ismary Barcia Leyva   
Domingo, 06 de Febrero de  08:54
Para la justicia norteamericana Posada Carriles, puso la bomba ¿Y qué? Eso nada cambia las cosas para la quienes como la jueza Caroline Heck-Miller, quien se negara a presentar cargos penales contra Luis Posada Carriles, hacen caso omiso del crimen.
Eso es parte de las recientes velaciones que rodean al juicio del connotado terrorista.
Lo curioso es que fue ésta la misma fiscal que procesó y condenó a los Cincoantiterroristas cubanos en Miami, durante un juicio en el que el mundo sabe de sobra fueron injustamente penados y pese a la ausencia de evidencia que probara que hubiesen lacerado la seguridad nacional de los Estados Unidos, se dictaron largas sentencias por conspiración para cometer espionaje.
Incomprensible que en este caso la Heck Millar hiciera caso omiso a la petición del mismísimo Departamento de Seguridad para iniciar un proceso contra Posada Carriles.
Es parte de las contradicciones de la ¿justicia? bajo cuya égida fue condenado tambiénGerardo Hernández Nordelo, por conspiración para cometer homicidio en relación con el derribo de dos aviones de la organización anticubana “Hermanos al Rescate”, sin prueba alguna de que él haya tenido conocimiento de un supuesto plan para derribar las aeronaves.
En El Paso, Texas, a Luis Posada Carriles se le juzga por los 11 cargos que le imputa la justicia estadounidense, entre ellos los de fraude y perjurio, presuntamente cometidos durante los interrogatorios de petición de asilo político y de ciudadanía a los que fue sometido en 2005, hace ya  más de un quinquenio.
Para la Fiscalía federal estadounidense, el encartado mintió cuando aseguró que no había participado en una campaña de atentados contra hoteles cubanos en 1997, que causó la muerte de un turista italiano.
Encarcelado en 2005 por entrar ilegalmente a Estados Unidos, fue liberado bajo fianza en mayo de 2007 por un juez federal de Texas. El magistrado sostuvo que el gobierno de Estados Unidos tendió una trampa a Posada Carriles, al utilizar un interrogatorio para la obtención de la ciudadanía como medio para obtener pruebas en su contra.
Entonces se pensó el criminal resultaba ya incómodo a su  antiguo empleador en Washinton.
Pero “fraude migratorio”, “perjurio”, son casi eufemísticas figuras judiciales, porque haber mentido a la justicia es  un cargo casi  risible contra el ex agente de 82 años en cuyo tétrico currículo con la CIA cuenta ser el asesino confeso de 73 personas, al derribar un avión de Cubana de Aviación en 1976.
Expediente de alumno aventajado de la CIA
Empleado de la “Agencia” entre 1965 y 1976, Luis Posada Carriles nació en Cienfuegos, Cuba, el 15 de febrero de 1928, se opuso al gobierno de la revolución cubana desde su inicio y escapó de  la isla hacia Estados Unidos, donde adquiriría un papel clave entre el exilio cubano de Miami.
Su pasado se remonta a la frustrada invasión de la cubana Bahía de Cochinos, auspiciada por la CIA en 1961.
Se alistó como voluntario para invadir la isla, pero no llegó a entrar en combate, porque la invasión fue rápidamente impedida por las fuerzas cubanas, dos años después ingresó al Ejército estadounidense, donde fue adiestrado en operaciones de inteligencia.
Realizó operaciones de inteligencia en Nicaragua, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Chile y Argentina.
Es reclamado por La Habana y Caracas, -desde donde partiera la nave- por su presunta participación en el atentado de 1976 contra un avión de Cubana de Aviación en el que murieron 73 personas por lo que podría enfrentar una pena de hasta 60 años de cárcel.
Ha confesado públicamente que quiso matar al líder cubano Fidel Castro en varias ocasiones, la última, a saber, un atentado que en 1985 preparó en paraninfo de la Universidad de Panamá
En 1997 una serie de explosiones en hoteles de La Habana, causaron pérdidas económicas, y la muerte de  Fabio de Celmo. Sobre ellos ha declarado en el juicio que se le celebrara en Cuba en diciembre pasado su cómplice el salvadoreño Francisco Chávez Abarca: “Yo me declaro culpable de estos actos que hice... Fui una marioneta de Posada Carriles”.
De juicios  amañados a juicios fraudulentos y viceversa.
¿De qué justicia  se habla entonces?
Se trata de un caso insólito, que un expediente de tal pavorosa magnitud no sea ya caso cerrado en el país que se dice líder mundial de la lucha contra el terrorismo.
Resulta increíble que los cargos se limiten a “fraude migratorio”, ha afirmado el abogado del gobierno venezolano en la causa, José Pertierra: “es un show mediático”.
El representante de la defensa, Arturo Hernández, dedicó largas  sesiones a interrogar a Gilberto Abascal, el testigo que sostiene haber viajado  hasta Miami en el yate Santrina con Posada en  marzo de 2005. Ahora quiere demostrar la falta de su sano juicio, luego de que lo mantuviera vigilado durante los últimos 6 años. Quiere demostrar su presunta colaboración con el gobierno cubano…en fin una imagen distorsionada del testigo, incluso ha intentado declarar nulo el juicio.
Se trata de un viejo truco en la justicia norteamericana, a través del cual Posada quedará como un defensor de los amenazados intereses de la “libertad norteamericana”.
Cualquier parecido con falsos argumentos en el caso de los Cinco,¿es pura coincidencia?
Recordemos que los luchadores antiterroristas fueron juzgados en el hostil ambiente anticubano de Miami, y en medio de un avalancha de artículos en los medios pagada por el gobierno, según se supo después, una campaña que involucró a 50 periodistas de La Florida y que pretendía influir en los candidatos al jurado mientras el propio Gobierno llevaba estos procedimientos judiciales.
Y pese a eso, la letrada Heck-Miller se negó a un traslado del caso fuera de Miami.
Irremediablemente ambos sucesos se conectan.
Los hechos, son los hechos
La Fiscalía presentará testimonios de la periodista Ann Louis Bardach, quien realizara en 1998 una entrevista en la que Posada reconoció su participación en esos actos de  1997  en La habana.
Entretanto Cuba ha reconocido públicamente las facilidades brindadas a los funcionarios del Buró Federal de Investigaciones Norteamericano, a quienes se han mostrado evidencias relacionadas con las bombas; sus oficiales también han podido evaluar las pruebas existentes en el expediente que se ha conformado por la parte cubana, han tomado declaraciones a muchos de los cómplices de Posada que cumplen prisión en la isla.
Son facilidades para la impartición de justicia.
Entre los esperados testigos de la defensa está Otto Reich, ex embajador de EE.UU. en Venezuela,-de la misma calaña del acusado-, mientras que




Ismary Barcia Leiva    - 534668      
61 #5010A e/ 50 y 52, CIENFUEGOS

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