lunes, 28 de octubre de 2013

#Underground Manifiesto Friki-Fula Fulancabio

Foto rogertm
Esta vez cambiamos el formato y nos vamos con la gritería por delante con un mensaje de resistencia, para que les quede claro a las ratas inmundas del monasterio de incultura que no nos comeremos esta guayaba mecánica que se han inventado, esta crisis que han generado para luego aparecer como salvadores solo se la tragan las focas amaestradas que se han comprado en el exterior y algún que otro mercantilista del genero.

Las profundas cicatrices que han dejado en el movimiento rockero cubano con la censura, la represión, la discriminación, la explotación y deportación, no las podrán tapar con estrategias de ultima hora, ni con dinerito para unos cuantos ni con cascarones institucionales, de sobra sabemos que este supuesto apoyo no fue mas que en su momento una necesidad del régimen de cambiar de imagen ante la entrada creciente de jóvenes rockeros de otros países, principalmente de la izquierda europea y como el trato tradicional era una contradicción ética y estética ante su mirada y un desperdicio de divisas necesarias para la tirania se le ordeno a los oficiales de la seguridad del estado que crearon y manejan la AHS hacerse del control de la imagen del Rock en Cuba, hay y han habido algunos prestados y otros que no les quedo otro remedio que cumplir la orientación de crear y participar del Maxim Rock. Pero no nos engañamos demasiado con eso.


La verdad máxima que les hizo cambiar de postura, entonces y ahora, es el pánico que le tienen a los grupos de jóvenes con diversionismo ideológico, a los violentos y mayúsculos que conforman esta socio-cultura, que solo busca divertirse hasta que son molestados, atacados por necios y cohetes enviados por ustedes, demostrado esta que les sube la presión y le baja el azúcar cuando la ira Friki les vira las patrullas y jaulas, derriba edificios y arrasa por donde quiera que le da riendas sueltas a sus instintos primarios, así que ojo, que dice peligro.


No olvidamos que los rockeros primeramente los condenaron a trabajos forzados en las UMAP en los 60s y 70s, que luego los combatieron a sangre y fuego en los 80s con lo mismo con diferente nombre, la EJT y con la anti-ley de Peligrosidad Social Pre-Delictiva, que luego entretuvieron con migajas en los 90s y que ahora pretenden comprar con un caramelo envenenado, a otro perro con ese hueso, ya hemos crecido desde muy adentro como para andar creyendo en sus reformas y sus trucos de magia.


Sepan ustedes que no esperamos otra cosa a que le den curso a esta misma estrategia sin que les quede opción, aun a sabiendas que sera inútil, que no lograran engañar por mucho tiempo mas con historias de prominente futuro o de para el próximo quinquenio, los cubanos, no importa el ritmo musical de nuestro agrado estamos hartos de manipulaciones y de burlas y si es que nos estamos equivocando, háganse los duros, los parados en 7 y 1/2 a ver si de verdad se sienten guapos y apoyados.



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Manifiesto Friki-Fula
Escrito por Alejandro de la Torre   

Alejandro de la Torre ex-bajista de Escape, actual bajista de Estigma DC.

¿Quiénes somos? ¿Qué hemos hecho? ¿Quién lo pregunta? ¿Cómo se puede acallar la memoria de un movimiento cultural inminente?

Venimos de un estrato sociocultural musical que se ha gestado desde los 80, o seguramente, desde antes. El Rock & roll en Cuba no es un fenómeno incipiente que carece de tradición, ha sido un proceso que nació y ha sobrevivido con toda la pureza que emana de la creación artística, la misma que mantiene viva este género en cualquier parte de este mundo. Hemos transitado un largo camino juntos, unidos y demostrando cada vez más que la música cubana sigue viva y que imponerle reglas a la sensibilidad es lanzar una malla de pescador para atrapar al sol. Nosotros somos esa energía que bien ni se crea —porque surge espontánea— ni se destruye. Se transforma, revoluciona.

Aquí estamos después de muchos matices y centenares de incomprensiones. Pasamos de nómadas a fijar la melomanía en nuestras vidas. Somos músicos porque lo profesamos en cada resquicio de la esencia que nos constituye y no hemos hecho otra cosa en el reino de este mundo que darle riendas sueltas a nuestras ideas, esas que emanan de lo cubano en su máxima expresión.

Pero, ¿dónde estamos ahora?

Hace un tiempo “nos dieron una casa”: amueblada, pintada, con todas las condiciones para que nos sintiéramos cómodos y seguros. Sentimos que finalmente nuestra voz había sido escuchada. Nos organizamos, nos audicionaron, nos ofertaron posibilidades que creímos verdaderas. Comenzamos a decorar la casa. Un día por aquí, otro por allá. Le pusimos nombre: Maxim Rock. Una vez en casa, y ubicadas todas nuestras pertenencias, llenamos de acordes el lugar, lo bautizamos con nuestra impronta, le pusimos nuestro sello. Todos los amigos —nuestros seguidores— vinieron, vienen y completan nuestra razón de ser. Intentamos sacar nuestro hogar interno y colocarlo bajo este techo, todos juntos para materializar tantos años de sacrificio vertidos a hacer del rock & roll un fenómeno latente, ineludible y auténtico.

¡Se nos han colado en casa! ¿Por dónde entraron? ¿La ventana? ¿El balcón? ¿Quién nos está tirando el sofá por la ventana?

Lo peor es que le abrimos la puerta nosotros mismos. Creímos una vez más en las palabras de quien se escuda diciendo que tiene buenas intenciones: Blanca o quién sabe, alguien que no conocemos y nos trasciende. Entre insultos y maltratos revela que: mi misión es acabar con la espontaneidad de los rockeros. ¿Qué quiere decir esto? ¿Necesita ser explicado? Matar lo espontáneo es acabar con el arte. Es cortarle las alas a la creación. Es amordazar al cantante. Amarrar de manos y pies al guitarrista, al baterista. Taparles los oídos a todos: músicos, gestores y público. Amputarles el corazón. Dejar a la sombra nuestra historia.

No dejaremos que eso ocurra. No permitiremos que venga nadie a decir dónde van los muebles. Muchos menos gente sin sensibilidad artística, o sea —para que quede claro—, un reggaetonero o una reggaetonera. Esa señora —que no merece ningún respeto— debe tener claro, y cito, como dijera una vez en su reunión de bienvenida dentro del Maxim: súmense a la Agencia, que no somos nosotros los que nos sumamos, LA AGENCIA SOMOS NOSOTROS.

Desde que se fecundó esa gran idea gracias a Abel Prieto y la Dirección de la Asociación Hermanos Saiz todos sentimos desde ese momento, que íbamos por el camino correcto, que estábamos rectificando errores, meteduras de pata como cerrar el Patio de María —sin concentrarnos en aquello que ya pasó— haciendo honor a la historia, como siempre nos han enseñado.

Hay que cambiar lo que debe ser cambiado ¿No?

Entonces, necesitamos, exigimos, gritamos, desde nuestra casa y desde cualquier otro lugar de este país, del mundo o del espacio exterior, que Blanca ____ y todo su personal de apoyo no sigan el frente de la Agencia Cubana de Rock, ni del Maxim. Recomendamos además, que no deberían continuar ejerciendo como gestores de ningún tipo de proceso cultural dentro de la isla de Cuba, del mundo o del espacio exterior.

¿Soluciones? Las tenemos, y queremos tener la oportunidad —humana— de discutirlas con los máximos responsables de las instituciones encargadas de la gestión cultural de este país. Queremos que entendamos entre todos que lo que están haciendo poco a poco es aniquilar un movimiento legítimo devenido en patrimonio cultural intangible, que no es racista, que respeta a las mujeres y no las pone en trusa en un video clip, que tiene mortalidad 0 de muertos por puñaladas en un concierto, que no usa dientes de oro, que no son delincuentes o jineteras, que entienden y comparten otros géneros —excepto el reggaetón, que no es un género ni es nada— y que no debe desaparecer bajo el panfleto de la irrentabilidad, porque la cultura, el pensamiento y la creatividad no se pagan ni se cobran con nada. Además si las instituciones de verdad se dieran cuenta de lo rentable que pudiera ser, lo harían. En el Brutal Fest del verano pasado, Estigma tocó el viernes con 600 personas en el Maxim. El sábado en el concierto de Combat Noise había 800. Eso lo podemos tocar, lo vimos todos, nadie lo inventó.

Entonces, si tenemos a un productor alcohólico que no sabe pronunciar correctamente el castellano, un jefe de personal que no sabe que Benny Moré no estudió nunca en ninguna escuela y por tanto mi baterista —que además toca metal en la batería mejor que cualquier graduado del ISA— no tiene 12 grado pero su concierto se llena, y una directora muy chusma, adonde vamos a parar? A ningunos de ellos los respetamos en este minuto.
Y ahora, el cuento que le toca Estigma.

En el marco del Brutal Fest anterior, el día que tocaba Estigma, me encuentro con un amigo fotógrafo ya dentro del Maxim. Yo le había hecho la invitación días antes a que nos tirara algunas fotos, y si podía, sería bárbaro. ¿Qué pasó? Mi encuentro con él no fue el más feliz: el de seguridad del Maxim —de cuyo nombre no quiero acordarme— estaba tratando de quitarle a la fuerza, su cámara. Obviamente eso no me gustó. Nada. Le transmití mi inconformidad acerca de su vergonzosa actitud y por alguna razón extraña de incoherencia en su estado personal de poder dentro de la institución, casi nos vamos a las manos. Casi. Fui a ver —con mucha paciencia— a la directora de turno, o sea, Blanca______, con la cual ya estaba muy predispuesto solo de verla caminar y escuchar su nada agradable tono de voz. Aquí inmortalizó su frase: mi misión es acabar con la espontaneidad de los rockeros, alegando que para tirar fotos dentro del Maxim debía ser con 15 días de antelación. Correcto. Quizás eso esté estipulado y escrito en algún lugar. Ok. Yo creo que no podemos seguir pecando de extremistas. A fin de cuentas el Maxim es un lugar que utilizamos como medio de expresión y diversión: ni más ni menos. O sea, que con toda certeza si mi amigo Alejando Menéndez —el fotógrafo— quiere utilizarnos para él también hacernos parte de su creatividad artística, no creo que se vaya a ver afectada la seguridad de este país, porque además los que se encargan de velar por dicha seguridad no son trabajadores del Instituto Cubano de la Música o de la Agencia Cubana de Rock, quizás sean personas de la seguridad del Estado, encubiertos, policías, militares, no? Entonces, es un gran acto de infantilismo pensar que también tenemos un enemigo invisible que le gusta el Rock o el metal. Y esto es risible. JA JA JA JA. Al final hasta tuve que “amenazarla” con hablar con Bistel para que pudiera entender como son de sencillas las cosas. Ese día yo quería tratar de confiar en que pudiera ser una buena directora que resolviera los problemas. Hoy estoy convencido, luego de cuentos de otros colegas músicos de metal que lo que quiero es que DESAPAREZCA. Y con ella la tarima-pasarela ridícula que han puesto donde va el público, y los posters promocionales de grupitos tontos de reggaetón que ella misma puso y que de seguro son familiares, conocidos o personas que le pasaron —como se dice en buen cubano— un “varo”.



¿ESTA ES LA AGENCIA CUBANA DE ROCK QUE QUEREMOS?
por: Juan Carlos Torrente: COMBAT NOISE

Después de que se cerrara el Patio de María en 2003, los miembros de
las bandas de Rock y Metal, promotores culturales, editores de
fanzines y técnicos de audio, peleamos muy duro en las reuniones de la
AHS para que se nos diera una plaza fija donde dar conciertos y cobrar
por ellos. Tal fue la persistencia que el entonces Ministro de Cultura
Abel Prieto prometió crear una Agencia de Rock que respondiera a los
intereses del Movimiento rockero nacional y a sus particularidades
específicas. La sede escogida para la Agencia fue el cine Máxim, que
por aquella época estaba en ruinas y se reconstruyó convirtiendo el
lugar en una excelente sala de conciertos, en palabras del Ministro…
“para los rockeros”.

Se había creado una institución para responder a las necesidades de un
Movimiento que había sido ignorado y despreciado por décadas, pero que
estaba tan presente que ya no pasaba inadvertido para las autoridades
culturales de la nación. Decenas de bandas y miles de seguidores en
todo el país así lo ratificaban.

A la semana de abrir sus puertas, desde el Instituto de Música (a la
cual pertenece la Agencia), llegó la disposición de dar un concierto
con agrupaciones de otros géneros en un “Sábado de la Rumba” a lo cual
la dirección de la Agencia se negó rotundamente defendiendo el derecho
de las bandas de su catálogo y del público rockero a tener un espacio
donde solo se dieran conciertos de Rock y a lo sumo de otros géneros
afines al mismo. Esa decisión fue respetada por el Instituto y
aplaudida por todos los que nos sentimos identificados con la Escena
rockera. Todos sabíamos lo que ocurriría si poco a poco ese espacio,
nuestro espacio, se viese invadido por agrupaciones de otros géneros,
que a diferencia de los grupos de Rock y Metal, si tienen
considerables plazas donde trabajar.

Hoy pasa todo lo contrario, con el cambio de dirección en la Agencia
Cubana de Rock, vemos con inquietud como se están programando
conciertos de reguetón y música popular cubana en el Máxim Rock,
alegando el pretexto de que las bandas del catálogo no son rentables.
Sabemos que una decisión como esta, que infiltra en nuestro espacio
agrupaciones de géneros más comerciales podría ser el comienzo del fin
de nuestra Agencia. Tal parece que la razón de “no rentabilidad” es un
arma con la que se pretende que el Rock regrese a los años oscuros
donde las bandas y el público rockero tenían que esperar por la
benevolencia de algún director de Casa de Cultura que nos ofreciera un
espacio con mal audio, escasas luces y un horario inapropiado. No se
tiene en cuenta que el público rockero está compuesto en su mayor
parte por jóvenes y adolescentes que no pueden pagar todos los fines
de semana un ticket que para ellos, por ser estudiantes, se les hace
caro. No se tiene en cuenta que otros géneros como la Trova, la Música
de Cámara, la Ópera o el Jazz, tampoco son “rentables” y poseen todo
el apoyo del Instituto de la Música; géneros que venden tickets más
baratos y que tienen mucho menos público en sus conciertos. Tal parece
que para nuestros dirigentes el Rock y el Metal hecho en Cuba no son
parte de la Cultura Cubana y que al no simpatizar con estos lo ven
poco “nacional”, virtuoso o espiritual, lo cual dice mucho de lo poco
que conocen la música que defendemos. Ahora se pretende evaluar a las
bandas del Catálogo tocando otros estilos musicales que no tienen en
su repertorio (guaracha, timba, bolero…) y a los músicos de forma
individual… nada más absurdo. Esta decisión, que fue tomada en
perfecto conocimiento de sus consecuencias por personas que subvaloran
y repudian la música que amamos, es una sentencia de muerte para la
mayoría de las bandas, compuestas por músicos de formación
autodidacta (como también se da a nivel internacional) que se han
ganado un público y han desarrollado sus habilidades a base de
esfuerzo, persistencia, talento y pasión por el Rock y el Metal, no
por la Timba o la Salsa. Esta es una disposición ilógica e inadmisible
que más bien parece una medida de castigo de la época de la Guerra
Fría, más cuando a nadie en el mundo se le ocurriría una idea tan
descabellada.

Por otro lado, la actual dirección de la Agencia toma decisiones
arbitrarias que frenan el desarrollo de las agrupaciones de su
Catálogo. La banda COMBAT NOISE consiguió dos conciertos en los meses
de septiembre y octubre, uno en Madruga y el otro en San Nicolás,
provincia de Mayabeque, por 10 000 CUP cada uno y el programador de la
Agencia, en posterior intercambio con la Dirección Cultural de estos
municipios, propuso rebajarlos ambos a 8 000 CUP. Ese acuerdo entre
instituciones afectó a la banda, que ya había llegado a un acuerdo
previo en cuanto al pago y solo puedo tener un trasfondo corrupto,
porque ¿a dónde fueron a para los otros 2 00 CUP? En Agosto del año en
curso esta banda dio un concierto en el festival de Rock de Placetas,
Villa Clara, por 10 000 CUP; tuvo que pagárselo todo, o sea, que la
Agencia no aportó nada para que se diera el evento y el grupo solo
cobró 7 600 CUP, porque la institución que supuestamente los
representa y apoya, les quitó el porciento más alto de la tarifa
admisible. La banda contacta con el Festival Ciudad Metal en Santa
Clara para presentarse en su edición de octubre, al que no asisten
desde el año 2007, por 10 000 CUP. Siguiendo los pasos establecidos la
dirección del festival se comunica con la Agencia, el programador de
esta les propone llevar no solo a COMBAT NOISE, sino también a SWICHT
por 5 000 CUP cada una. Esa arbitrariedad también afecta a COMBAT
NOISE que ya había establecido otro precio, pero como es lógico el
festival acepta. Cuando la máxima autoridad de la Agencia tiene
conocimiento del acuerdo dice que ninguna de las dos bandas puede ir
al evento porque “ya han dado demasiados conciertos en provincia”.
Consecuencias: en el festival de Rock más viejo e importante del país,
en el de más convocatoria a nivel nacional, no hay banda del catálogo
que de concierto este año, que cobre por su trabajo, ni que reporte
dinero a la institución. ¿Cómo se espera entonces que estas “unidades
artísticas” sean rentables?

El festival de rock Metal HG que se da en Holguín pidió para su última
edición en el mes de septiembre de este año a la banda CONGREGATION,
proponiendo pagarle 10 000 CUP por su actuación. Sin embargo, el día
anterior a su salida para esta provincia, la agrupación fue informada
que había sido reemplazada por otra. Esta decisión fue tomada por la
Agencia y no se le ofreció a CONGREGATION ningún tipo de explicación.
Hacía rato que no se veía tanto irrespeto y falta de ética profesional
en un funcionario que tuviese que ver con nuestra Escena y como tal,
huele a podrido.

En este mes de octubre David Chapet, el organizador del evento BRUTAL
FEST, que en estos últimos años ha traído del exterior alrededor de 30
agrupaciones de Rock y las ha puesto a girar por el país con el apoyo
de la Agencia, recibió un total desplante de la nueva dirección cuando
solicitó (como se hacía anteriormente) el soporte logístico para
llevar una banda de Suiza y otra de Colombia a Villa Clara y Holguín.
Hoy estas agrupaciones están dando sus conciertos en dichas plazas con
la ayuda de la AHS de esas provincias, pero todavía retumban en los
oídos del organizador las palabras “fuera del Máxim te las arreglas
como puedas”. ¿Esta es la Agencia Cubana de Rock que queremos?
Terminando la última edición del Brutal Fest en el mes de Agosto, la
nueva dirección de la Agencia le negó la entrada al Máxim a una
periodista japonesa que venía a un ensayo de COMBAT NOISE. Esta
periodista era apoyada por la antigua dirección de la Agencia y ya
había girado varias veces con el Brutal Fest recopilando material
audiovisual con el objetivo de hacer un documental sobre el Metal en
Cuba, presentarlo en su país y promover un intercambio cultural entre
sellos disqueros nipones y el Máxim. La nueva dirección de la Agencia
alegó que necesitaba una infinidad de permisos burocráticos para poder
filmar a la banda. Es más, a los pocos días apareció un cartel
ridículo en la entrada del Máxim en el que se dejaba bien claro que
“está prohibida la entrada de cámaras fotográficas y de video a la
institución”, como si fuesen pocos los que hoy día pueden hacerlo con
un móvil de última generación y pasar inadvertidos dentro del público.
Hoy, precisamente hoy miércoles 23 de Octubre, tocará en el Máxim
Rock: Nony y Douglas, Laritza Bacallao, Dayrán, Angeles de La Habana,
Cristian y Rey, Liester M, el Happy, cantante de Azúcar Negra, Los
Principales, Wirde y Hera, y otros… ¿Esta es la Agencia Cubana de Rock
que todos queremos? Creo que hay mucho que decir ante tamaña
desfachatez. Si queremos conservar el Máxim y la Agencia Cubana de
Rock, es necesario un cambio radical en su dirección y en la política
del Ministerio de Cultura, que hace gala de intolerancia y sordera
musical. No le quepa duda a nadie que las bandas del Catálogo
llegaremos a donde haga falta para que se escuche nuestra voz y se nos
devuelva lo que tanto esfuerzo y sacrificio nos ha costado. si guerra
quieren, guerra tendrán. No será la primera vez que nos la jugamos y
esta vez iremos a por todas. Este escrito va con copia para el
Instituto de la Música y para el ministerio de cultura.

Juan Carlos Torrente—COMBAT NOISE

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EL COSTO DE ROCKANROLEAR EN CUBA.
CARTA EN RECHAZO A LA ACTUAL DIRECCIÓN
DE LA AGENCIA CUBANA DE ROCK

Introducción.


¿Quiénes somos? ¿Qué hemos hecho? ¿Cómo se puede silenciar la memoria de un movimiento cultural inminente?


Las razones que nos conducen a expresar, mediante este documento, las profundas discrepancias con la actual dirección de la Agencia Cubana de Rock no son únicamente de índole administrativa, sino que además conllevan en sí la actitud irreductible de defender lo que en verdad creemos trascendental: la salvaguarda del patrimonio rockero cubano.

Quienes duden, a estas alturas, que el rock en Cuba representa un legado y una expresión auténtica de los valores de la cultura cubana, estarían cometiendo un error de juicio en detrimento de la propia historia.

Surgimos de un estrato sociocultural y musical que se gestaría desde hace más de cuatro décadas. El Rock and Roll, en Cuba, no es un fenómeno incipiente que carece de tradición. Ha sido un proceso que nació y ha sobrevivido con toda la pureza que emana de la creación artística; la misma que hoy mantiene vivo a este género en cualquier latitud del mundo. Hemos transitado un largo camino juntos, unidos y demostrando cada vez más que la música cubana continúa viva, y que imponerle parámetros a la sensibilidad es cometer un desatino de consecuencias nefastas, que han sido demostradas, a cabalidad, en nuestra propia historia nacional.

Aquí estamos después de muchos matices amargos y centenares de incomprensiones. Evolucionamos de nómadas a fijar la melomanía en nuestras vidas. Somos músicos porque lo profesamos en cada resquicio de la esencia que nos constituye y, no hemos hecho otra cosa, en el reino de este mundo, que darle riendas sueltas a nuestras ideas, esas que emanan de lo cubano en su máxima expresión.

Pero, ¿dónde estamos ahora?

La posibilidad de que el Maxim Rock quede cesante como sede de la Agencia Cubana de Rock, ha dejado de ser una amenaza virtual para convertirse en un hecho probable. Lo que está en juego es mucho más que la cesantía de una «superficie comercial». El pretexto que manifiesta la “no rentabilidad” de las agrupaciones del catálogo de la Agencia --que significa por ende la descomercialización de su sede--, nos resulta muy poco serio. Muy poco serio y agraviante a los preceptos que originaron su propia fundación.

Muy lejos de representar los intereses de nuestra Agencia --de los músicos y agrupaciones que conforman su catálogo--, la actual dirección, con Blanca Recode Hernández  como máxima representación, se ha convertido abiertamente en un instrumento desestabilizador, entorpecedor y corruptivo, que coarta el desarrollo, la evolución y el prestigio que esta institución se ha ganado en sus seis años de fundada. La actual dirección de la Agencia desconoce la historia del género; desprestigia nuestro sentido de pertenencia; desarticula nuestra conciencia como movimiento estético y sociocultural.


El conflicto.


Antes de revisitar la historia como acto de ineludible necesidad,
creemos conveniente primero puntualizar con pruebas concretas, un
conjunto de las arbitrarias y erráticas decisiones administrativas
--supervisadas y aprobadas por la actual Directora de la Agencia desde
la acritud de su personalidad--, que han resultado en extremo
prejuicio e irrespeto a las agrupaciones del catálogo, y por
extensión, al colectivo de trabajo de la sede. Decisiones y acciones
que coartan el desarrollo de las agrupaciones de su catálogo y de la
propia sede. Decisiones y acciones que, además, están intrínsecamente
relacionadas con el personal que ha sido incorporado y avalado desde
su mandato.

• Para los meses de septiembre y noviembre, la agrupación Combat Noise
gestionó dos conciertos --en Madruga y en San Nicolás, provincia de
Mayabeque--, por 10.000 CUP cada uno. El productor de la Agencia,
Lázaro Fernández Saravia, en posterior intercambio con la Dirección
Cultural de estos municipios e inconsultamente con la agrupación,
“negoció” ambas presentaciones a 8.000 CUP. Ese acuerdo entre
instituciones, que afecta a la agrupación, solo pudo tener un
trasfondo que huele a podrido.

• En el mes de agosto Combat Noise dio un concierto en el Festival de
Rock de Placetas, por 10.000 CUP. A pesar de que la agrupación tuvo
que costearlo todo, (la Agencia no aportó nada para que se diera el
evento) solo cobrarían 7.600 CUP, porque la institución que
supuestamente los representa y apoya, les aplicó el porciento más alto
de la tarifa admisible. Posteriormente, la agrupación contacta con el
Festival Ciudad Metal en Santa Clara --al que no asisten desde el año
2007-- coordinando una presentación por 10.000 CUP. Siguiendo los
pasos establecidos la dirección del festival contacta con la Agencia,
y el productor de esta, Lázaro Fernández Saravia, les propone llevar a
Combat Noise y a Swicht por 5.000 CUP cada una, en un acto de total
irrespeto. El festival acepta, pero cuando la directora de la Agencia
tiene conocimiento del acuerdo expresó que ninguna de las dos bandas
podría asistir al evento porque según ella «ya habían realizado
demasiados conciertos en provincia».

• El pasado mes de septiembre las agrupaciones Darkness Fall y
Congregation, invitadas a presentarse en el Festival de Rock Metal HG
en Holguín, fueron informadas, el día anterior a su salida hacia el
evento, de que había sido reemplazada por otras agrupaciones a
sugerencia de la directora de la Agencia. Estas agrupaciones habían
pactado dicha presentación por 10.000 CUP.

• El productor de la Agencia, Lázaro Fernández Saravia, no tiene
absoluto conocimiento sobre el género Rock cubano ni de su historia.
Desconocimiento que ha propiciado el hecho de realizar programaciones
desacertadas que no concuerdan con el estilo ni son coherentes con la
estética para las cuales se creara la Agencia Cubana de Rock. Ejemplo
de ello serían las programaciones diseñadas en la Jornada de la
Cultura Cubana, donde la agrupación Congregation compartiría escenario
junto a Pascualito y su Tumbao Habana. Al negarse Congregation a
colaborar con semejante desatino, solo tocaría Pascualito y su Tumbao
Habana ante un público de 15 personas que incluiría familiares y
amigos. Como dato añadido ese día la entrada era gratis para todo el
mundo. Otra incongruencia, dentro de la propia Jornada, sería
programar --el día dedicado a los fundadores de la Agencia Cubana del
Rock-- a la agrupación Eddy Escobar y su grupo junto a la Orquesta
Isla Caribe.

• El Especialista de Desarrollo Artístico, Arnaldo Díaz Pérez,
desconocedor total del género Rock, ha instaurado como política un
sistema de evaluación a las agrupaciones del catálogo que obliga a los
músicos (de forma individual) a interpretar otros estilos musicales
que no se incluyen en su repertorio habitual. Decisión que fue tomada
en conocimiento y además aprobada por la Directora, que sería una
sentencia de muerte para la inmensa mayoría de las bandas de Rock,
compuestas por músicos de formación autodidacta que se han ganado un
público, y han desarrollado sus habilidades a base de esfuerzo,
persistencia, talento y pasión por el Rock, no por la Timba o la
Salsa.

• Como resultado de erróneas políticas… las sedes provinciales de la
AHS han planteado su rechazo a la participación de la Agencia en los
festivales históricos que organizan. Estas preocupaciones fueron
expresadas en la Comisión de Música del recientemente celebrado II
Congreso de la Asociación…


• Cuestionamientos abiertamente arbitrarios y desacertados sobre el
Festival Brutal Fest, que podría conllevar a la suspensión de tan
importante evento para la articulación del rock cubano con el
movimiento rockero allende los mares.

• En el mes de octubre David Chapet, organizador del evento Brutal
Fest, --que en estos últimos años ha coordinado la presencia en Cuba
de alrededor de 30 agrupaciones de Rock extranjeras, siempre con el
apoyo y la colaboración de la Agencia y del Instituto--, recibió un
irrespetuoso desplante de la actual Directora cuando este le
solicitara el lógico soporte logístico para llevar una agrupación
Suiza y otra colombiana a Villa Clara y Holguín. No obstante, ambas
agrupaciones darían sus conciertos en dichas plazas con la ayuda de la
AHS de esas provincias… pero todavía retumban en los oídos del
organizador las palabras: «fuera del Máxim telas arreglas como
puedas», expresadas por Blanca Recode Hernández.


• Obstrucción… de tres acciones comerciales, e intercambios con
agrupaciones extranjeras (China, Suiza y Colombia)


• Como consecuencia del trato irrespetuoso y poco ético de la actual
Directora, un grupo de trabajadores de la sede se vieron obligados a
renunciar a sus puestos laborales. Ejemplo de ello serían la Técnica
de Contabilidad Keli (…), el Promotor Camilo Olivera Peidró y la
Especialista de Desarrollo Artístico Yoandra (…).

• La compañera Mireya Bueno Delgado, que desempeñaba la labor de
taquillera, renunciaría a su puesto laboral a raíz del robo que casi
públicamente cometieran el Productor Lázaro Fernández Saravia y el
Chofer Yaser Cabrera Quesada (el cual durante varios días estuvo como
¿responsable directivo del centro?), manipulando los ticket y la
recaudación. Este hecho fue denunciado a la Directora y no fue tomada
absolutamente ninguna medida de su parte.


Un poco de Historia (en mayúscula).


Ahora revistemos un poco la historia.
La Agencia Cubana de Rock (fundada el 20 de julio de 2007), fue
instituida --Asociación Hermanos Saíz mediante-- con la finalidad de
crear una estructura coherente con la naturaleza de un género musical
que surge como fenómeno sociocultural y político, y desde zonas
históricamente conflictuales.


La idea nunca contemplaría subvencionar los destinos de la Agencia
--entiéndase que la subvención, ya está demostrado, tiene mucha
responsabilidad en el fracaso del modelo económico cubano--, ni a los
músicos aglutinados en sus catálogos, sino crear formulaciones de
rentabilidad y autogestión equivalentes a un género que, en esencia,
comprende a un público mucho más específico, o como se quiera, no
popular.


Al respecto sería legítimo preguntarse: ¿a través de cuáles fórmulas
se evalúa la rentabilidad de un grupo de rock? O mejor: ¿estarían los
medios de difusión masiva cubanos dispuestos a ofrecer las mismas
oportunidades a la multiplicidad de expresiones y alternativas que
emergen desde el rock? O esta otra, ¿estaría el mercado musical cubano
abierto a la ráfaga rockera de la isla?


A pocas semanas de inaugurado el Maxim Rock, desde el Instituto Cubano
de la Música llegaría “una disposición” (casi decreto) de realizar un
concierto con agrupaciones de otros géneros en un Sábado de la Rumba.
La dirección de la Agencia en aquel momento se negó rotundamente,
defendiendo el derecho de las agrupaciones de su catálogo y del
público rockanrrolero, a tener un espacio propio para conciertos de
Rock, y a lo sumo de otros géneros afines al mismo. Aquella decisión
fue respetada por el Instituto y aplaudida por todos los que
suscribimos un sentido de pertenencia con la escena rockera cubana.
Todos sabíamos lo que ocurriría si, poco a poco, ese espacio, nuestro
espacio, se viese invadido por agrupaciones de otros géneros, que a
diferencia de los grupos de Rock, sí tienen espacios y posibilidades
reales donde trabajar. Hoy, estamos asistiendo a un retorno de estas
directrices, y francamente no lo aceptamos ni lo permitiremos.

En definitiva, nos resulta algo sospechoso el hecho de que los
pretextos esgrimidos para esta ocasión sean “netamente” de matices
comerciales. Nos resulta increíble. Y para ser honestos, nos resulta
muy falto de ética subestimar nuestro sentido común con semejantes
pretextos a deshora. El rock, en Cuba, no será nunca rentable del
mismo modo (y por la misma lógica) que no son rentables la música
tradicional cubana, la música campesina, la música de cámara, las
bibliotecas, los museos. No es obligatorio --ni debiera serlo, por
Dios-- asistir a un concierto de rock, de rap o de música tradicional;
pero lo que sí es obligatorio es proteger el patrimonio cultural
cubano sean cuales sean sus orígenes. Y el Rock en Cuba, señores, se
ha ganado un espacio dentro de ese patrimonio. ¿Alguna duda al
respecto?

Las circunstancias y las coyunturas apañadas hace diez años atrás --cuando en octubre de 2003 se instrumentara la forzadísima desaparición del proyecto Rock & Sida y el cierre de su emblemática sede, El Patio de María --,obviamente, no son las mismas de ahora.

Incluso, no somos las mismas personas. No intenta este documento, ni los criterios aquí expresados, representar amenaza alguna “al orden”. De lo que se trata es de advertir que un error de esta envergadura --que sería sin lugar a dudas un error mayúsculo-- es un lujo que hoy, Cuba, no está en condiciones de permitirse.

Conclusiones.
No queremos concluir este documento, sin antes plantear un conjunto de interrogantes que intentan delinear la verdadera naturaleza de la persona que se supone debiera defender los intereses de la Agencia Cubana de Rock.
¿Cuáles motivaciones, suponemos que personales, podrían esconderse tras el criterio que se fundamenta sobre la idea de «matar la espontaneidad de los rockeros»? ¿Qué desatino es aquel cuando expresara, en sus palabras de bienvenida como si el acto de asumir su mandato significara fundar la Agencia, «súmense a la Agencia»?

En aquellas palabras estaría el primer indicio… la primera revelación de su desatinada impronta. Y es que no somos nosotros los que nos sumamos:

LA AGENCIA SOMOS NOSOTROS.

Consideramos que Blanca Recode Hernández, como Directora de la Agencia Cubana de Rock, está alineada a conceptos totalmente alejados de los intereses del movimiento rockero cubano, y de las agrupaciones que conforman el catálogo; a pesar de su política de “puertas abiertas”.

Nos recuerda con sus actos y con sus discursos panfletarios, a aquellos tecnócratas y burócratas que se describieron en aquellas celebres jornadas dedicadas a revisitar los términos y las historias del Quinquenio Gris. Personajes que nadie quiere, ni acepta, de regreso.

Consideramos que su desconocimiento sobre la naturaleza del Rock y su historia en Cuba, no es el mayor de los problemas, sino el (mal)trato y la ineficacia en articular un nexo común en virtud de salvaguardar, continuar y sostener un legado. Su incapacidad intelectual y directiva en la gestión de hallar soluciones y formulaciones coherentes y cohesivas.

Por tanto, y considerando que es imposible una reconciliación entre su dirección, las agrupaciones que conforman el catálogo y de los trabajadores fundadores de la Agencia y de su sede, exigimos que sea sustituida de sus funciones; recomendado para ello a personas más cercanas a la historia rockera cubana.

Sugerimos a:

La Habana, 25 de octubre de 2013

Nota:
Este documento se redacta a partir de un conjunto de manifiestos que
expresan criterios personales y que han estado circulando entre la
comunidad rockera. Algunos de estos fueron publicados en espacios
digitales. Adjuntamos estos trabajos como documentación
complementaria.

CC: Consejo de Estado y de Ministros
     Rafael Bernal (Ministro de Cultura)
     Orlando Vistel (Presidente del Instituto Cubano de la Música)
     Blanca Recode (Directora de la Agencia Cubana de Rock)


Lista de agrupaciones, músicos y trabajadores que suscriben la presente carta:

Dionisio Arce (Cantante y Director de Zeus)

Alejandro de la Torre (ex-bajista de Escape)

Juan Carlos Torrente (Director de Combat Noise)

Jorge Enrique Rodríguez (Coordinador de la revista Rock del Patio)

Roberto Perdomo (Director de Tesis de Menta)

Oscar Santana Figueras (Técnico de sonido del Maxim Rock) 

**************
Conclusiones




Extra
MLZ - C1 _ DDZ - G2

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